¿Yo peco cuando mato?, pero solo cuando mato a otro ser humano, no cuando mato a un animal según muchos piensan. Cuando mato a un animal ¿a caso no estoy matando también?, quizás esa muerte se puede justificar, ya que el animal es muerto para poder alimentarnos, podrían aseverar algunos. Pero por otro lado, ¿Acaso el matar a un hombre, sea por la razón que sea, incluso por que mató a tu hijo por ejemplo, según nuestras propias leyes lo estipulan no tiene justificación alguna?...
¿Cuál sería el pecado ahí?... ¿El matar?, o el pecado va a depender de ¿A quién mates?...
Aquí aparece la ambigüedad conceptual para mí...
Es decir, aquí interfiere la esencia personal para entender e interpretar el concepto en si, y a su vez, traspasarlo por medio de los receptores más próximos, quienes lo hacen avanzar por medio de las diversas redes sociales conformantes de nuestra sociedad, y finalmente deberíamos imaginar como será la recepción unipersonal que hagan de este...
Aquí, justo aquí aparece la ambigüedad conceptual, a mi parecer... Responsable de nuestra propia concepción de todo aquello que nos conforma.
En otras palabras, la ambigüedad conceptual nace por intermedio de la interpretación de cada cual, interpretación basada en valores, ética, moral, ideales, religión, fe, etc. De cada quién, ante una acción transformada en un concepto, y su universo significante.