De pronto, un brusco movimiento que me hace luchar con el sueño y la combinación de las 6:30 de la mañana, frío, ayuno y el haber dormitado una hora para no pasar de largo, cumpliendo con las responsabilidades de la adultez.
Un Ojo entre abierto, que lucha por no cerrarse y desfallecer, valerosamente nota entre el mar de gente que dice “Salvador”. Era mi estación y yo ahogada en el fondo del vagón.
(Santiago 100 palabras 2013)


