lunes, 10 de junio de 2013

EL SALVADOR NO ME SALVÓ


De pronto, un brusco movimiento que me hace luchar con el sueño y la combinación de las 6:30 de la mañana, frío, ayuno y el haber dormitado una hora para no pasar de largo, cumpliendo con las responsabilidades de la adultez.

Un Ojo entre abierto, que lucha por no cerrarse y desfallecer, valerosamente nota entre el mar de gente que dice “Salvador”. Era mi estación y yo ahogada en el fondo del vagón.


(Santiago 100 palabras 2013)


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